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Tommy Carroll, el skater invidente que supera barreras…

Una historia cargada de superación e intenciones de “querer y poder”. Tommy Carroll, originario de Chicago, nació con cáncer de retina y a los dos años perdió la visión completamente, quedando ciego de por vida. Sin embargo, a sus 10 años su discapacidad no le impidió comenzar a practicar su pasión sobre rampas y desniveles: el skate.

Un deporte que podría ser casi imposible de concebir para una persona invidente, pero que Tommy con mucha fuerza de voluntad y perseverancia, ha sido capaz de disfrutar del monopatín como cualquier otro skater. Un camino en el que se ha encontrado con dificultades y obstáculos, a los que siempre sumaba el esfuerza de volver a levantar cuando fuera necesario.

Tommy memorizando una rampa

El propio patinador ha explicado en diversas entrevistas que para dominar una instalación, necesita memorizar cada rampa y cada inclinación del recinto. Habiéndose caído, como no, una infinidad de veces antes practicando su deporte favorito. “Una de mis cosas favoritas es levantarme pronto y llegar al parque de skate antes que nadie, porque realmente puedo usar cada parte de ese lugar sin preocuparme de que haya alguien en mi camino”. Así aseguraba Tommy Carroll el año pasado a una marca holandesa de productos deportivos.

Para este skater, la base de su éxito personal a la hora de patinar ha sido siempre la confianza en sí mismo, aparte de contar con las protecciones adecuadas para continuar venciendo sus temores a caer. Pues tal y como declara Tommy Carroll, “todo el mundo debería saber que las cosas ocurren por una razón y que siempre hay una manera de superar los obstáculos si realmente lo deseas lo suficiente”.

A continuación, puedes comprobar cómo Tommy Carroll ha superado sus miedos e impedimentos para hacer lo que realmente le gusta y apasiona: patinar sobre un monopatín.